Para mujeres
Vaginismo: cuando la penetración duele o simplemente no ocurre
El vaginismo es un espasmo involuntario de los músculos que rodean la entrada de la vagina, en concreto del esfínter vaginal y del elevador del ano. Aparece cuando se intenta introducir el pene o cualquier objeto, y hace que la penetración duela o no llegue a ocurrir, aunque haya deseo.

Es un síntoma con causas identificables, no un defecto de tu cuerpo, y tiene tratamiento.
Lo atiendo yo, el Dr. Fernando Rosero Mera, médico y sexólogo clínico, en la Clínica de Marly, en Bogotá, y también a distancia.
Una cosa antes de cualquier explicación: el dolor durante las relaciones sexuales no es normal, no es tu culpa y no tienes por qué resignarte a vivir con él.
Cómo se reconoce el vaginismo
La penetración no ocurre o duele mucho, y el cuerpo se cierra solo aunque haya deseo y aunque la relación vaya bien. Algunas pacientes llegan a mi consulta sin haber podido usar nunca un tampón.
También es frecuente que aparezca la anticipación: el cuerpo se prepara para el dolor antes de que haya contacto, y esa alerta previa cierra todavía más la musculatura.
Por qué ocurre: no es que falles, es tu sistema nervioso protegiéndote
El músculo no se contrae por decisión tuya. Se contrae porque el cerebro ha aprendido a procesar la penetración como una amenaza, y responde como responde ante cualquier amenaza: cerrando y tensando. Por eso puedes desear a tu pareja, estar tranquila y aun así encontrarte con una pared.
Ese aprendizaje puede venir de muchos sitios, y en cada persona la mezcla es distinta:
- Un primer intento doloroso.
- Una educación sexual restrictiva o cargada de culpa.
- Miedo al embarazo.
- Experiencias traumáticas.
- Una infección o una lesión que dolió.
- Un suelo pélvico crónicamente tenso.
- Una alteración de los tejidos que hace que el roce arda.
Como escribí a propósito del dolor en la penetración, no se trata de que «está en tu cabeza», sino de entender cómo el cerebro procesa la penetración como una amenaza. Eso se puede descondicionar, y se descondiciona con un método, no con fuerza de voluntad.
¿Me van a revisar en la primera consulta?
No. No realizo exploración física íntima en la primera consulta, y en la inmensa mayoría de los casos tampoco es necesaria después. La primera consulta dura entre 45 y 60 minutos y es solo conversación. Si en algún momento un indicio clínico hiciera útil una exploración, se habla contigo antes y solo se hace con tu consentimiento explícito.
Lo que el vaginismo no es
El vaginismo no dice nada sobre quién eres ni sobre cuánto quieres a tu pareja. No estás rota. No eres «frígida» ni «estrecha». No le estás fallando a tu pareja. Tampoco es falta de amor, ni falta de ganas, ni inmadurez, ni un castigo por algo que hiciste.
Y hay tres consejos que llevas oyendo años y que no lo resuelven:
- Más lubricante no abre un músculo que está contraído.
- Una copa de vino no reeduca una respuesta de alerta.
- «Relájate» es exactamente lo que tu cuerpo no puede hacer por orden.
Un buen lubricante ayuda en muchos casos, pero limitarse a eso es pasar por alto lo que está debajo.
Tampoco es lo mismo que todo dolor en la penetración. El vaginismo es una de las causas. Hay otras causas de dolor en la penetración que se confunden con él y se tratan de otra manera:
- Vulvodinia y vestibulodinia.
- Hipertonía del suelo pélvico sin vaginismo.
- Endometriosis y dolor pélvico profundo.
- Síndrome genitourinario de la menopausia.
Distinguirlas es parte del trabajo, no un detalle.
Cómo abordo el vaginismo
Empiezo por entender, no por tratar. Mi enfoque se basa en la integración real, no en compartimentos estancos:
- Historia clínica sexológica detallada. Rastreo desde la primera relación sexual, cirugías, partos, anticoncepción, medicación actual, hábitos intestinales y urinarios, hasta el mapa exacto del dolor: dónde, cuándo, con qué. Es una conversación guiada con preguntas abiertas, a tu ritmo.
- Diagnóstico diferencial. Descarto o identifico las otras causas de dolor antes de asumir que todo es vaginismo. Si hace falta, pido pruebas complementarias o interconsulta con ginecología, fisioterapia pélvica o unidad del dolor.
- Plan integrado. Combino medicina, fisioterapia de suelo pélvico y terapia sexual. Trabajo de forma estrecha con fisioterapeutas formadas en suelo pélvico, que enseñan a reconocer la musculatura, a liberar puntos de tensión y a relajarla de forma activa.
- Tratamiento farmacológico solo cuando hay diagnóstico que lo justifique. Como médico puedo prescribir, y precisamente por eso no lo hago a ciegas: nunca inicio un tratamiento farmacológico sin un diagnóstico diferencial adecuado, y siempre bajo prescripción y control médico.
- Trabajo sobre la anticipación y sobre la pareja. Reconstruimos la confianza con ejercicios graduales de focalización sensorial y redefinimos qué cuenta como relación sexual, para que el coito deje de ser el examen que hay que aprobar.
Sobre esa base uso una técnica combinada, propia, que integra lo que ninguna técnica aislada resuelve sola. La vengo desarrollando y aplicando desde hace cuatro o cinco años.
Lo que agendas para empezar es una primera consulta, no un tratamiento. Su valor te lo informo al acordar la fecha, junto con la duración y la modalidad. Si hace falta un proceso de varias sesiones, te lo propongo al final de esa consulta, cuando ya sé de qué estamos hablando, y lo decides tú entonces. Las modalidades están en cómo trabajo.
Qué esperar del proceso
No realizo exploración física íntima en la primera consulta, y en la inmensa mayoría de los casos tampoco es necesaria después. Es una de las preguntas que más ansiedad genera.
Lo que sí ocurre en la primera consulta es específico de este cuadro. Te pregunto desde cuándo pasa y si alguna vez hubo penetración posible. Reconstruimos el mapa del dolor: dónde aparece, con qué contacto y en qué momento, incluida la anticipación previa. Y reviso partos, cirugías, infecciones, anticoncepción y medicación actual. Si en el relato aparece un indicio de vulvodinia, de endometriosis o de una alteración de los tejidos, te lo digo ese mismo día.
Cuánto dura la cita, cómo transcurre y por qué no realizo exploración física íntima en la primera consulta está contado en detalle allí.
Atiendo de forma presencial en la Clínica de Marly, en Bogotá, y a distancia. Si además de la dificultad con la penetración notas que el deseo bajó, lo evaluamos junto.
Quién te atiende
Soy Fernando Rosero Mera, médico y sexólogo clínico. Me formé como médico cirujano en la Universidad de La Sabana en 2002 y en Sexología Clínica y Salud Sexual en la Universidad de Barcelona en 2012. Tengo consulta privada de sexología clínica en la Clínica de Marly desde 2013.
Fui presidente de la Asociación Colombiana de Salud Sexual entre 2017 y 2021 y sigo en su junta directiva. Soy profesor de cátedra de Salud Reproductiva y Sexología Clínica en la Facultad de Medicina de la Clínica Alemana, Universidad del Desarrollo, en Chile, desde 2020. He participado además en la investigación sobre la validez y la confiabilidad del FSFI, el índice de función sexual femenina, en población colombiana. Puedes revisar la lista completa y fechada en mi trayectoria, y el resto de mi trabajo en salud sexual femenina.
Preguntas frecuentes sobre el vaginismo
¿El vaginismo tiene tratamiento?
Sí. El vaginismo es un síntoma con causas identificables y se aborda con un plan que integra medicina, fisioterapia de suelo pélvico y terapia sexual. El tratamiento trabaja a la vez sobre la musculatura, sobre la respuesta de alerta del sistema nervioso y sobre la anticipación al dolor. No puedo prometerte un resultado, pero sí puedo decirte con precisión qué incluye el proceso.
¿Por qué el cuerpo se cierra si yo sí quiero?
Porque la contracción no depende de tu voluntad. El cerebro ha aprendido a interpretar la penetración como una amenaza y responde cerrando la musculatura del suelo pélvico, igual que cierras el ojo antes de un golpe. Por eso puedes desear a tu pareja y encontrarte con una pared. No es que falles, es tu sistema nervioso protegiéndote, y esa respuesta aprendida se puede reeducar.
¿Cuántas sesiones toma el tratamiento?
Depende del caso y de si hay otra causa de dolor asociada, así que no te puedo dar un número antes de conocerte. Al final de la primera consulta te doy mis impresiones iniciales y te propongo una estrategia de trabajo, que puede incluir más sesiones, interconsultas o pruebas complementarias. El plan se pacta contigo; no hay protocolos cerrados.
¿Se puede tratar el vaginismo a distancia?
Atiendo de forma presencial en la Clínica de Marly, en Bogotá, y también a distancia. Qué parte del proceso puede hacerse a distancia y qué exige presencia depende de tu caso, y es algo que hablamos en la primera consulta.
¿Tiene que ir mi pareja a la consulta?
No es obligatorio para empezar. Puedes venir sola a la primera cita y contarme lo que te pasa a tu ritmo. Dicho eso, incluir a la pareja suele ayudar bastante, porque el dolor sostenido durante años deja frustración y culpa en las dos partes. El objetivo es que la pareja deje de sentirse juez o culpable y se convierta en aliada del proceso.
¿En qué se diferencia el vaginismo de la dispareunia?
La dispareunia es el término médico para el dolor genital persistente antes, durante o después de la penetración, y es un síntoma que puede tener muchas causas. El vaginismo es una de esas causas: la contracción involuntaria del suelo pélvico. Hay dolor que no es vaginismo, como la vulvodinia, la endometriosis o el síndrome genitourinario de la menopausia, y el tratamiento cambia según cuál sea.
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Si quieres, hablamos
Puedes hacer dos cosas desde aquí. Si todavía no te sientes lista para escribir, lee cómo es la primera consulta: está escrita justamente para eso, para que sepas qué va a pasar antes de decidir nada.
Y si quieres empezar, escribir por WhatsApp es suficiente. No hace falta que me cuentes el problema en detalle ni que uses términos clínicos. Con decirme que la penetración duele o no ocurre es suficiente para acordar una cita, y esa primera cita es solo conversación, sin exploración física íntima.
Escrito por el Dr. Fernando Rosero Mera, médico y sexólogo clínico. Consulta en la Clínica de Marly, Bogotá.
Publicado el 26 de agosto de 2026.
Este contenido es divulgación clínica y no reemplaza una consulta médica. Si tienes dolor genital persistente, consulta con un profesional de la salud que pueda evaluarte.